martes, 29 de enero de 2013

El océano


Dele, Richar y Artur (1974)
Resulta difícil de expresar la suma de sensaciones que se experimentan ante la primera observación del océano.
Los parámetros usuales de perspectiva visual cambian por completo ante tal inmensidad.
Esa masa en movimiento nos da la bienvenida con el primer flujo de agua que moja nuestros pies e inmediatamente nos hace saber que puede reclamar todo de nosotros: al retirarse hacia su propio seno, en su reflujo, nos provoca una sensación de vértigo y nos hace  perder el equilibrio, al socavar nuestro punto de apoyo en la arena de la playa.
El estruendo de la rompiente de las olas nos indica la energía que se encuentra escondida en esa masa líquida, color azul verdoso.
El horizonte —por su parte— nos llena de curiosidad, pues si bien parece tan cercano, sabemos que resulta inalcanzable.
Pronto sentimos su gusto salobre, que se fija en la superficie de nuestros labios.
Imposible de resistirse ante tal demostración de vitalidad.

60 comentarios:

  1. ¿Has visto alguna vez la noche en el mar, sin ninguna luz a la vista, ni sin costa? Las estrellas están altas y claras, pero no hay negro más profundo ni más tenebrosamente bello.
    Yo tengo el mar, la mar, como dicen los pescadores, a tres minutos y no deja de sorprenderme. Nunca es igual, nunca está igual.Hay un pequeño río que desemboca directamente en las olas y va cambiando su cauce, intentando hacerse camino entre la arena. Pero el mar, la mar (que diría también Rafael Alberti) lo espera con su eterno abrazo.
    Estupenda descripción, Arturo. Un abrazo.

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    1. Aurora:
      Nunca navegué en alta mar, a lo sumo anduve en riachos y ríos.
      Sin embargo, cuando a los trece años fuimos a Costa Azul, en el litoral marítimo bonaerense; una noche, mi tio Julián nos llevó desde la casa en que estaban él y mi otro tío, con sus familias, hasta la casa que alquilábamos con mi madre.
      Nos llevó en su camioneta, con mi hermano íbamos atrás, tirados sobre colchones; entonces, miré el cielo estrellado de esa noche sin luna...
      Nunca más llegué a ver un cielo más impresionante que el de esa noche.
      Entre los diferentes lugares en que viví, está Comodoro Rivadavia, ubicado en el Golfo San Jorge. Alli el mar era profundamente azulado. Desde la costa se podía ver cómo las fuertes ráfagas de viento afectaban la superficie del agua.
      Un gran abrazo.

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  2. Hola Arturo, la verdad que cuando ves por primera vez el mar es una sensación que no se puede explicar, recuerdo cuando me paso a mi que era pequeña y mis padres y tíos nos fuimos a la playa, yo al ver el agua que venia hacia nosotros cogí a mi madre para que nos fuésemos ya que el agua nos iba a pillar y nos ahogaríamos:), luego ya vi que no era así y me fui atreviendo a meterme y a saltar las olas y es fantástico, la sensación de la sal en la piel el agua no se es algo que gusta a todo el mundo, también recuerdo de ese día que te digo, que le dije a mi madre que por la otra orilla "el horizonte" que se estaría cayendo el agua y mojando a la gente que vivía debajo jeje como somos de críos eh?, pero el mar yo creo que debe haber poca gente que no le guste, oír su sonido es maravilloso, gracias amigo.

    Besotes!!

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    1. Piruja:
      Muy buena tu anécdota, los niños siempre ven magia en todo y la lógica que emplean causa mucha gracia.
      El sonido de las olas en la rompiente es el sonido típico del ambiente marino.
      Y el olor predominante durante la bajamar, también lo define claramente.
      Desde que me prohibieron tomar sol, dejamos de veranear en el mar y pasamos a hacerlo en las sierras, o en la mesopotamia, sobre el Río Uruguay.
      Mil besos.

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  3. Buena reflexión sobre el océano que nos muestra su inmensidad y fortaleza.

    Un abrazo.

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    1. Yashira:
      Y por si esto fuera poco, el mar es fuente inagotable de inspiración para poetas y otros artistas.
      Un gran abrazo.

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  4. Mar del Plata, donde por primera vez vi tanta agua, medio-azul y sin riberas.....
    Realmente es una emoción llegar y ver por primera vez el mar, sientes esa sensación de querer retenerlo, comunicarlo, atraparlo, quererlo todo, no dejarlo nunca más....

    Hermosa y tierna descripción,
    y la foto de un Arthur joven, buen mozo, apenas un palito...
    Abrazos querido amigo.

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    1. Genessis:
      Muchas veces estuve en esa ciudad, como buen porteño, ya que es la sucursal de Buenos Aires.
      Al principio, íbamos a las playas de La Perla, al Norte de la ciudad, luego nos decidimos por la Brístol, frente al Casino y -al final- decidimor ir a Punta Mogotes. Todas son muy diferentes entre sí.
      Respecto a la foto, pertenece a mis primeras vacaciones en que me movilicé con auto propio Fuimos los dos hermanos junto con un amigo, Edmundo Caserta, también conocido por el apelativo de Dele. Mi talla era un metro con setenta y nueve y mi peso casi setenta kilogramos.
      El tiempo fue impiadoso, mejor ni hablar...
      Un gran abrazo.

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  5. El mar es donde me paso casi medio año,y no estoy más porque se queda residencial mente vacío.

    Tú comentario me ha traído a la memoria los buenos meses que pasé en Mar del Plata,un poco peligroso era bañarse pero nadie quería quedarse sin su baño.

    Saludos

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    1. José:
      Pues se ve que te gusta estar en el mar. De hecho, conozco gente que es fanática de la costa, son personas que se van para allá a sus casitas, aun en invierno, cuando ya no hay nadie por allí.
      En Mar del Plata no están las mejores playas, hay otros balnearios más alejados, donde la arena es más fina y la pendiente de la playa menos pronunciada.
      Sin ir más lejos, la playa de la foto (Costa Azul) se ubica mucho más al Norte y allí el agua es más cálida y la playa muy plana. Se pescan corvinas rubias, corvinas carboneras, lisas, pejerreyes y las espinosas borriquetas.
      En aquella época de la foto, la gente todavía pescaba mariscos en la arena: entre nuestras imágenes, en segundo plano, se alcanza a ver gente que está sentada mientras saca almejas, cavando con sus manos. Hoy ya no quedan de esos bivalvos.
      Saludos cordiales.

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  6. ¡Que pequeños nos hace sentir con su inmensidad! pero nos atrapa con su belleza, su energía y hasta su ira. Solo basta sentirnos vapuleados sobre sus olas para entender su fuerza.
    Hermosa imagen Arturo.
    Mirando la foto te veo un joven alegre y despreocupado, en una época que yo recorría escenarios con la guitarra. Y hoy...
    Te dejo un gran abrazo.

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    1. Luis:
      El mar es impresionante, tal como dejás entrever en tu texto. Nos hace sentir minúsculos, sin duda.
      La foto pertenece a mis primeras vacaciones, en mi primer trabajo. Ya había finalizado el primer año de la Facultad y me estaba dando el gusto de reponer fuerzas, tras un año agotador.
      Imagina que de ir solo al colegio industrial, pasé a trabajar desde las 07:00 hasta las 17:30 horas y luego ir de 19:00 a 23:00 horas a la Facultad toda la demana (más los sábados a la tarde).
      Eran los años de sembrar...
      Un gran abrazo, mi amigo.

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  7. Que mar ? yo me quedo mirando ese muchachito de short estampado y las manos en la cintura...que pena que ese dia no estube allí

    besitos amigo !

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    1. Meryross:
      Me miro y me dan ganas de ponerme a llorar, mientras canto Malevaje: "Decí por Dios que mas dao, que estoy tan cambiao, no sé más quien soy..."
      Seguro que no estuviste allí, pues no había ninguna chica hermosa en toda esa playa.
      Hoy debo afirmar que el tiempo es impiadoso...
      Mil besos para ti.

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  8. Hola, Arturo!
    Me gusto mucho tu mar. Es tal cual lo siento. Añadiré que los que somos de "secano" y no tenemos la ocasión de ver el mar con frecuencia, cuando ves ese horizonte, despues de meses o incluso años, cuando oyes su voz, aspiras su aroma... Es una de las experiencias más increibles.
    Felicidades amigo.
    Un abrazo.

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    1. Fernando:
      Casi se podría decir que aquello que no tenemos es lo que nos llama la atención y nos impulsa al deseo de poseerlo.
      Tal fenómeno sería intrínseco a la condición humana. Siempre el plato de comida servido a nuestro acompañante en el restorán lucirá más apetitoso que el nuestro.
      Sin embargo, es hermoso caminar por la playa, respirar aire puro y recoger caracolas marinas en la orilla...
      Paz pura, mientras anochece y la noche asoma en el horizonte marino.
      Un abrazo grandote.

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  9. Qué lindo este texto! La verdad es que no recuerdo cuándo lo vi por primera vez pero mis padres me dijeron que me largué a caminar en la costa. Todos los veranos un mes en la playa, todos juntos. Uy se extraña eso. La imagen que se me ha quedado grabada es leer frente al mar, una costumbre desde chica también y levantar la vista y perderse en el horizonte y el mar de noche es una hermosura. Con mi papá íbamos a pescar de noche. Hermoso.
    Beso grande, maestro!

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    1. Sandra:
      ¡Qué bueno!
      Si ibas desde que eras piccolina, lo disfrutaste a lo loco; seguro que tu madre te llenaría de filto solar.
      Ni te cuento lo que me quemaba el Sol. Mi hermano, en cambio, zafaba mejor (fijate la foto y verás la tonalidad de la piel de ambos).
      He sacado fotos nocturnas en Mar del Plata. Ponía la cámara el Bulbo y dejaba la exposición en disfragma 5.6, por un minuto... ¡y salían bien!
      Ya que hablás de pescar, solíamos ir con gente amiga, a las escolleras en La Perla, a colar agua con un mediomundo...
      En otra oportunidd te cuento las peripecias de aquellas noches. Me acuerdo y me río solo, como los locos.
      Un gran abrazo.

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  10. Te entiendo perfectamente, Arturo. El mar, el océano, es fuerza viva; es grandiosidad y es libertad, la libertad del poderoso y bravo.
    Siempre me cautivó el mar y su fuerza. Y es que el planeta tierra debería llamarse planeta Mar.

    Un abrazo de Mos desde la orilla de la spalabras.

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    1. Mos:
      Cuando vivíamos en Comodoro Rivadavia, hemos visto la furia del mar en un día de pleamar máxima; las olas metían miedo y la Avenida Costanera estaba bloqueada al tránsito de vehículos y personas.
      Cuando estaba calmo, en cambio, daba gusto.
      Incluso, un día de verano que estábamos en la playa, aparecieron unos chilenos con una red. Con la ayuda de los que estábamos allí, hicieron una incursión. Tuvieron tanta suerte que atraparon un cardumen de pejerreyes. Fue increíble; pór suerte le saqué fotos a la red...
      Un gran abrazo.

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  11. El horizonte siempre nos recordará que cualquier beso es posible y mágico. ¿Como puede acercase la inmensidad del firmamento para rozar con sus labios las ondulaciones del agua? todo es posible contemplando esta inmensidad.
    Un abrazo

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    1. Susana:
      Tu visión poética del mar es otro de los resultados mágicos de ese lugar.
      Imposible no quedarse embelesado y con la vista perdida,como en hipnosis, ante el movimiento incesante del agua, que nos indica cuánta vida hay en su interior.
      Un gran abrazo.

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  12. Nací frente al mar, pero siempre he disfrutado contemplando como la gente descubría su belleza e inmensidad.

    Un enorme abrazo que cruza el océano

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    1. Pilar:
      En mi país, el 35% de la población reside en el Gran Buenos Aires, algo que nos aleja del mar, pues estamos todavía en la zona ribereña del Rio de la Plata. Además, es un conglomerado ajeno a tal río.
      No es de extrañar, entonces, que la inmensa mayoría de nosotros elija la costa marítima para su veraneo, lo que ha hecho que el desarrollo inmobiliario en la costa bonaerense sea notable.
      Como he citado precedentemente, viví en una ciudad sobre el Atántico, por el lapso de dos años; el mar ocupaba entonces una preponderancia culinaria, pues comía bastante pescaso (pejerrey y lenguado) y mariscos (cholgas, mejillones, vieyras, calamar, pulpo, berberechos).
      Y no cuento más, porque ya hace veinte años que me prohibieron esos frutos de mar, por desgracia.
      Un gran abrazo, allende los mares.

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  13. ¿Por qué será que jamas nos cansamos de mirar el mar? Sentarse en la orilla y mirarlo hasta tragárselo es uno de los momentos mas lindos que podemos darnos.
    No recuerdo la primera vez que vi mi lado del Atlántico, era chiquita... pero sí recuerdo la primera vez que vi el Pacífico... y un atardecer.

    Que lindo texto Artur, me dejaste con lindos recuerdos.
    Besos!!!

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    1. Corina:
      Me hace feliz imaginar que acaso una sonrisa nostálgica se haya dibujado en tu rostro.
      Yo no conozco el Gran Océano, que es el Pacífico. Al Atlántico lo conocí recién a mis trece años.
      He estado en diferentes lugares entre San Clemente del Tuyú (en el límite sur de la Bahía de Samborombón) y el Sur de Necochea; también he visto la zona de Bahía Blanca; conozco desde Comodoro Rivadavia hasta Caleta Oliva y -además- la Bahía San Julián. Hay para elegir. Y basta de clase de geografía por hoy.
      Un beso.

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  14. Me presentaron al mar cuando yo tenía 17 años y desde luego fue un amor a primera vista, aunque las circunstancias me alejaron de él. Hace 14 años lo redescubrí en Zahara de los Atunes, con África como horizonte. Y desde entonces nadie ha podido separarnos.
    Gracias Arturo por hacerme recordar esa primera vez.
    Te saludo desde la orilla de ese Mar de Cádiz.
    ¡Agitando el pañuelo!ja,ja...

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    1. Antonia:
      Nuestras vivencias marítimas parecieran ser las del veraneante. Eso haría que toda asociación a ese lugar evoque momentos bellos.
      Diferente es la visión de aquel que vive a su lado, pues comienza a conocerlo mucho mejor: sabe cuándo es amigable y cuando se vuelve impredecible y traicionero. Ni hablar de los sentiientos del marino, que se juega la vida -las más de las veces- en minúsculas embarcaciones. O los trabajadores de la plaraformas petroleras que viajan cientos de kilómetros en frágiles helicópteros...
      Somos de los dichosos que lo disfrutan desde nuestra cómoda ubicación.
      Un gran abrazo, contenido en una botella que se arroja al agua...

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  15. La inmensidad del océano, la fuerza de las olas, la belleza del mar, la brisa que acaricia nuestras miradas, el agua salada que refresca nuestra piel... ¡¡¡qué delicia!!! ¡qué maravilla la belleza del mar! y qué lejos lo tengo, yo soy de interior, y para ir al mar necesito recorrer muchos kms y horas de viaje, por lo que no es fácil para mí poder contemplarlo de cerca, pero te agradezco nos lo hayas traído con tus letras en una entrada, he sentido la fuerza de las olas con tu texto, y la belleza de la inmensidad del mar... ¡qué bella tu entrada, amigo Arturo! gracias.

    Un beso.

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    1. María:
      Según lo poco que pude averiguar el punto más alejado del mar está en la Provincia de Toledo y tal distancia sería de 320 km, quizá cinco horas de viaje, lo que nos es poco.
      Ahora imagina que en mi país, un porteño debe recorrer 350 km por ruta para llegar al punto más cercano de veraneo marítimo, que es San Clemente del Tuyú; Mar del Plata está a 404 km y Necochea (donde fui varias veces), se halla a 512 km de casa. Y el éxodo de enero deja las calles despejadas -jamás vacías- durante todo el mes. Todos se van a la costa, excepto los locos, que vamos al Río Paraná o al Río Uruguay; también vamos a las Sierras de Córdoba, que están a 700 km de casa.
      De Norte a Sur, este país mide 3.640 km y de Este a Oeste, 1.250 km. ¡Todo queda lejos!
      Pero, ir al mar es un imán para muchos.
      Un beso.

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  16. Luego leo tu entrada, antes quiero decirte que tengo un regalo para ti en mi blog.

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    1. Ángela:
      Mil gracias, de corazón.
      Un besito.

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  17. Mirando al mar se ve la grandeza de Dios.
    Hay muchos sitios en que se ve hermoso pero, en Monte Igueldo en San Sebastian, te quedas extasiado mirándolo.
    De todas maneran en todas partes hay sitios hermosos donde meditar y casi ver a Dios.
    Por ahí lo estaís disfrutando ahora, nosotros estamos esperando que llegue el mes de julio.
    Un fuerte abrazo Arturo

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    1. María de los Ángeles:
      La inmensidad del mar nos hace ver qué pequeños somos. Quizá lo más bello que he visto en mi vida sean los lagos de la precordillera, pero el mar no ha dejado de sorprenderme nunca.
      Tengo prohibida la playa por la luminosidad solar, ya que la medicación que tomo me dio cáncer de piel y la radiación es muy contraproducente. Hoy en esta ciudad han hecho 41°C de sensación térmica; se anuncia tormenta.
      Un gran abrazo.

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  18. Los que hemos nacido y vivido junto al mar o "la mar" como decimos los andaluces y ahora nos encontramos lejos, cuando volvemos a encontrarnos, sabemos de esas sensaciones que tan magistralmente has descrito.
    La fuerza, el sabor, el olor y la sensacion de libertad que da estar en el mar es maravilloso, pronto ire de nuevo por esos mares del sur para cruzar con la mente esos inmensos oceanos que nos separa y nos une.

    Gracias por tus visitas a mi blog

    Un abrazo

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    1. Adolfo:
      El mar y la Pampa tienen en común su planicie interminable, donde se pierde la vista y la mente.
      Ya que mencionas Andalucía, la cultura de esa zona ha tenido gran influencia en nuestra cultura.
      Si observases a un paisano de las llanuras, verías a un jinete montado en un caballo adornado con recado recamado en plata, vestido con chaqueta y sombrero de ala ancha y plana; además, sobre las ancas del caballo se destacará la figura de la mujer, vestida con polleras de volados.
      Quizá el poncho recogido, que cuelga del homro haga la gran diferencia...
      Un gran abrazo.

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  19. Sentir el leve movimiento de sus aguas que en cualquier momento pueden despertar y despertarnos. La visión del mar siempre es un descubrimiento.

    Abrazo Arturo.

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    1. Jaal:
      Tratar de descubrir hasta dónde llegará la próxima ola es un juego sencillo, un acertijo, que no siempre podemos descifrar.
      El color y el oleaje nos permiten inferr su estado de ánimo y más vale no atreverse con él, cuando tiene un mal día...
      Un gran abrazo.

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  20. Yo no recuerdo nada de la primera vez que lo vi, era muy pequeñita pero sí tengo testimonio gráfico (de mi primer top less, jaja).

    Y coincido contigo en que nos inspira todas esas sensaciones.


    Besos

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    1. María:
      Es seguro, entonces, que nadie repararía en tu presencia, salvo -claro está- tus padres y esas señoras que siempre adoran a l@s pequeñ@s bonit@s.
      El mar tiene un gran encanto; por algo la gente se escapa a la playa en cuanto puede...
      Besos.

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  21. Por muchas veces que lo veas, siempre te sorprende, nunca es igual y siempre impresiona: cuando está tranquilo, por su belleza, cuando violento por su fuerza. Siempre demuestra quién es el más fuerte, el más digno de admiración.
    Saludos desde la vera del mar.

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    1. José:
      El mar es siempre diferente, dices bien.
      Cuando lo conocí, tenía el color de la arena que estaba en suspensión y en los quince días, solo una vez se nos reveló con el color azul verdoso clásico.
      De aquellos día de playa, aun recuerdo el interés que teníamos cada vez que llegábamos a la playa: queríamos saber si el mar estaba bueno, o malo, ya que de eso dependía bañarse en él, o no...
      Saludos cordiales.

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  22. ¡Hola Arturo! gracias por la visita, sinceramente estuve curioseando un poco y decidí quedarme pero no había tenido tiempo para dejarte unas palabras.
    Al océano le llamo cariñosamente "el charco" pienso que de ese modo no me aleja tanto de mi otra tierra. La primera vez que lo crucé tenía 7años y me acuerdo como si fuera hoy, luego dicen que a los niños se les olvidan las cosas, ¡mentira! ...
    Cuando llega el verano disfruto el mar como esos jovencitos de la foto ains!, bendita juventud!!!!
    El mar tiene la bendición de darme paz, carga de fuerza mi organismo e incluso cuando ya casi no hay gente caminando por la arena canto y sobre todo, siempre recuerdo aquel verso de Benedetti:
    ¿Qué es en definitiva el mar?
    ¿por qué seduce? ¿por qué tienta?
    suele invadirnos como un dogma
    y nos obliga a ser orilla
    nadar es una forma de abrazarlo
    de pedirle otra vez revelaciones...
    Un saludo afectuoso

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    1. Alondra:
      Muchas gracias por tu comentario. Te diré que yo también estuve de recorrida por tu blog, Volar sin alas, y me gustó lo que hay allí.
      En especial, Lúa.
      Deduzco que eres caraqueña, o por lo menos, venezolana, ¿estoy acertado?, lo que explicarìa tu frase sobre el famoso charco.
      Enel caso de mi familia, nos agradaban las playas desiertas de gente, donde ver solo mar y gaviotas, sin la molesta imagen de muchedumbres mal educadas. Allì hay espacio paara caminar tranquilos y juntar pequeñas caracolas, mientras el Toly persigue gaviotas.
      Un gran abrazo.

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  23. Que gratificante texto Arturo, parece como si nos hubiesemos puesto de acuerdo sobre las sensaciones que transmite el mar, el sonido d elas olas y la belleza del horizonte marino y su lejanía, una prosa impresionante, mi admiración y un fuerte abrazo.

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    1. Nuria:
      Gracias por tu comentario tan halagüeño. Como has visto, parece que hubo una gran casualidad esta vez.
      Me llama poderosamente la atención ver las diferentes sensaciones de los amigos y amigas que comentan: cada uno ha hecho ver su singular evocación. Y todas ellas son válidas y hermosas.
      Supongo es mérito exclusivo del mar.
      Un gran abrazo.

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  24. Ola meu querido Arturo,adorei tua postagem sobre mar,oceano, praia e tudo mais .......Passo minhas férias em praias aqui do sul,geralmente a mesma que é 'Capão da Canoa'.Faço isso á muitos e muitos anos e como tu também tenho lembranças e fotografias históricas daquele tempo maravilhoso que marcaram época em minha vida.Amo estar na praia,á beira -mar,caminhando com o sol iluminando meu corpo,o vento a mexer com a flor que sempre uso no cabelo,com meu pensamento longe,muito longe ,atravessando todo oceano e indo parar no infinito.Daí surgem milhares de idéias que vou catalogando mentalmente para serem utilizadas nos momentos propícios.A sensação deste bem estar é impossivel descrever.Sinto na força do mar uma energização imensa no meu ser,por isso quando volto de uma temporada na praia minhas energias parecem não ter fim.Caro amigo ,tenhas um ótimo domingo e aqui deixo meu muito grande abraço.SU

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    1. Suzane:
      As praias do Brasil tem sua magia. Não admira que muitos argentinos vão visitá-los e voltar todos de lá muito feliz.
      Infelizmente, eu nunca estava naquele mar. O único lugar que eu visitei o seu país foi Foz do Iguaçu, para ver as belas cachoeiras.
      Aqueles que conhecem o mar, descreveram suas águas mornas e claras, onde você pode fazer snorkel e ver belo peixe. Na praia, comer abacaxi, suco de frutas e de milho com manteiga ...
      Um paraíso na terra.
      É lógico que te faz tão feliz de estar ali para descansar.
      Um beijo.

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  25. Hola querido Arturo, ya sabes que mi relación con el mar es profunda y viene de antaño.
    Es lo que más echo de menos en las montañas españolas.
    Cuando salimos de viaje por el pais, siempre adivino en la lejanía por donde anda el mar, por el tipo de cielo. Es curioso, mi marido dice que no sabe como lo hago, yo tampoco lo confieso.
    Cuando llego al mar sea donde sea que esté, siempre es como volver un poco a casa. El caribe es algo que cada día echo más de menos.
    Besazo

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    1. Dolega:
      Es difícil el adaptarse a ambientes muy diferentes del que uno conoció en su niñez y adolescencia.
      Por cuestiones laborales estuve radicado, durante varios años, en disímiles y distantes zonas del país. Conocí sierras, mar y valles tropicales, climas fríos y muy calientes.
      Al final de ese periplo -obviamente- terminé en mi ciudad de origen; bien se dice en el interior del país: Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires...
      Durante todos esos años siempre extrañé mi ambiente, quizás la canción que adjunto sea válida para aquellos que han emigrado:
      1- La versión clásica.
      http://www.youtube.com/watch?v=lraBL9qjCvU
      2- Una versión más reciente.
      http://www.youtube.com/watch?v=y0S0uo8Wyos
      Un beso.

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  26. Siempre he intentado ponerme a bien conmigo misma reencarnándome en...¡Sirena!
    Eso es, y habitar esa indomable mar océana irresistible.
    Bien la has dejado descrita, Arturo, aquí, tierra adentro.

    Un abrazo

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    1. PMPilar:
      Perdona la curiosidad, pero, ¿qué significa ese PM antes de Pilar?
      Soy de no quedarme con dudas y mucho menos en cuestiones simples, como sería este caso.
      Lo que dices de encarnar en una sirena es muy lírico. Conviene recordar que esos seres mitológicos eran temibles: con su canto irresistible, conducían a los marineros a estrellar sus naves en las rocas, para luego ser devorados por ellas.. En todo caso, podrías reencarnar en una nereida, que es un ser más amigable...
      Un gran abrazo.

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  27. Acabo de escuchar la versión 1.
    Genial. Voy ahora por la versión reciente 2

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    1. PMPilar:
      Como puedes ver, difieren bastante. Ya los santiagueños han perdido parte de su acento original, pues mediante los medios de comunicación los más jóvenes tienden a la uniformidad.
      Se dice que en esa provincia se habla el castellano más puro, pues es el lugar que menos influencias externas recibió.
      Un gran abrazo.

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  28. Frente al mar todos los sentidos quedan expuestos y la sensibilidad se trenza con lo intangible. Vivo en una ciudad costera de Colombia, a una hora de Cartagena que es una ciudad muy conocida pero tengo muchas playas cerca a pocos minutos y todo el año ya que en mi país no hay estaciones , prácticamente estamos en verano todo el año. Me encantó leerte y sentir la inestabilidad en los pies cuando el agua llega a ellos los cubre y luego se aleja. Ha sido maravilloso como lo has descrito.
    Un abrazo fuerte

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    1. Susana:
      Tienes la suerte de vivir a orillas del Caribe. Un mar cálido y lleno de vida, con playas bellas y aguas cristalinas.
      Es lógico que la gente de tu zona viva disfrutando el mar y el sol.
      Sé lo que es el clima tropical, pues he vivido en inmediaciones del trópico de Capricornio; por desgracia, lejos del mar...
      Un gran abrazo.

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  29. Hola Arturo,
    En el lugar donde vivo estoy rodeada de mar por todas partes, así pues, en la mirada de un isleño siempre se ve el mar y el horizonte, al menos en estas pequeñas ínsulas.
    Te he leido dos veces para disfrutar de la descripción tan real y a la vez tan fascinante que haces del océano sin cargar las tintas de poesía.

    Saludos y feliz semana

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    1. Pilar:
      Ya he visto que vives en Las Palmas de Gran Canaria. Nada más cercano al mar que una isla. Que en este caso goza de un clima formidable, que favorece las actividades marítimas.
      Te envío un gran abrazo, allende los mares.

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  30. Muy bien expresado!! El mar es imponente en su grandeza.

    un abraxo!

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    1. Marilyn:
      ¡Muchas gracias!
      Al observar el océano, tomamos conciencia de su magnitud, que cubre la mayor superficie del planeta.
      Un gran abrazo.

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